Al invertir la superficie, el agua recorre el exterior de la pieza.
El diseño de Convex no busca contener, sino guiar el caudal sobre su propia curvatura hasta los bordes.
Es un ejercicio de diseño directo y honesto que demuestra que, para que un lavabo funcione, no siempre hace falta un fondo profundo; a veces, basta con cambiar la perspectiva y entender que la piedra puede ser el cauce en sí mismo.
Una pieza para quienes buscan la diferencia
Convex es la opción para los proyectos que no se conforman con las soluciones de siempre.
No es una pieza pensada para pasar desapercibida, sino para ser el elemento que rompe la monotonía de cualquier baño.
Los profesionales y usuarios que eligen Convex comparten una misma visión: la de que un objeto cotidiano puede ser una declaración de intenciones si se atreve a ser diferente.